DE CORAZÓN...

Por Yakin Wolfest


Esto lo escribí para tí, Raquel. La verdad me gustan mucho tus fanfics, y éste no es sino un burdo tributo a tu talento.  Tu amiga, Yakin Wolfest.


-Bienvenidos! Pasen, por favor, muchachos. Yamcha, Tenshinhan, Lanch y Chaoz ya llegaron. Piccolina y Pikkoro llegaron hace un rato, pero se están peleando en el jardín, ya saben cómo son... –Dijo Bulma, muy entusiasmada por la fiesta. Estaban celebrando el 16avo cumpleaños de Gohan. Era una hermosa tarde de mayo, y la reunión sería en la Corporación Cápsula, pues Bulma lo había organizado todo.-Ya los conozco. No puedo creer que ya tengan 3 años juntos y Lina no termine de domarlo. Y Vegeta? Nos honrará con su presencia?- Chichi se veía muy hermosa. Llevaba un vestido azul marino muy sencillo y su cabello negro caía suelto casi hasta su cintura. –3 años en domar a uno de esta banda? Y los que le faltan! Yo todavía batallo con Vegeta... y sí, el príncipe saiyajin nos honrará con su presencia cuando acabe de arreglarse. Hace un momento llego de entrenar, todo sudado. Y es que se le ocurren unas ideas!- Gohan estaba muy ocupado viendo a Pikkoro y a Piccolina forcejear a pocos metros de la entrada, bastante metidos en su discusión, que en ese momento se centraba en por qué Pikkoro tenía que vestirse así para ir a la “maldita fiesta estúpida” si a él “no le daba la gana” ir. Los miraba con una sonrisa culpable, pues sabía que en cuanto Piccolina ganara la batalla, Pikkoro le iba a dirigir una de esas miradas “muérete Gohan” que seguían intimidándolo bastante. El festejado llevaba unos pantalones caqui y una camisa blanca de manga larga sin cuello, y su hermanito, confinado a una cesta para bebes en su espalda, se estaba encargando de ensuciarlo todo. Bulma lo saludó, entusiasta. –Hola, Gohan! Mira que ya estás grande! Muchas felicidades!- -Muchísimas gracias, Bulma, por la fiesta y todas las molestias que te tomaste.. yo...- -No es nada, Gohan,  para qué están los amigos? Qué grande está Goten ya! Pero pasen, no se queden afuera o van a acabar como esos dos, que ya tienen mas de 15 minutos discutiendo- Los 3 voltearon a verlos, y Gohan se quedó un poco confundido. No llevaba Pikkoro unos pantalones de vestir negros y una camisa blanca cuando lo vio la primera vez? Ahora llevaba unos vaqueros azules y una camisa negra. Piccolina apuntó con un dedo y la ropa cambió de nuevo. Pikkoro empezó a quejarse otra vez, y el segundo conjunto volvió. Esta vez hablaron un poco más, y al parecer la joven se dejó convencer, y se acercó a la puerta, arrastrando por el brazo al guerrero. –Hola, Bulma. Otra vez. Creo que ahora sí llegamos a un acuerdo- miró a Gohan y le puso las manos en los hombros –Muchas felicidades, Gohan! Me da mucho gusto poder estar aquí contigo en un día tan especial!- Pikkoro miró a su pupilo con (sí, el tan temido) un “muérete Gohan” en los ojos. Suspiró. Lina se acomodó unos cabellos rebeldes que insistían en caerse sobre su cara. Llevaba la cabellera recogida en una cola de caballo, unos pantalones blancos muy ajustados y una blusa azul cielo de manga larga. –Bueno, nos vamos a quedar en la puerta, o ya podemos entrar?- -Sí, disculpa, Bulma, vamos hijo.- Los 6 entraron a la casa, y se sentaron en la sala. Bulma y Chichi entraban y salían de la cocina trayendo todo tipo de comida a la espaciosa sala. Gohan llevó a Goten al corralito donde estaba Trunks, y se sentó en el sillón a un lado de su maestro. Tenshinhan, Lanch, Yamcha y Chaoz lo felicitaron efusivamente, y le mostraron dónde habían puesto todos los regalos. –Gohan, sí que has crecido desde la última vez que te vimos!- -Ojalá que cumplas muchos años más, Gohan!- -Si sigues así vas a ser todo un conquistador!-

 

Pikkoro se levantó, y le hizo una señal para que lo siguiera. Entró a un cuarto de huéspedes vació, y esperó a que Pikkoro cerrara la puerta. –Si, señor?- Pikkoro sonrió amablemente. Le tenía mucho cariño al muchacho, a pesar de todos los problemas en los que le metía. -Éste es mi regalo. Y Su regalo- -El de Lina, quiere decir?- Preguntó Gohan, confundido. –No... lamento no poder traerlo de vuelta, pero.. bueno, esto sí puedo hacerlo. Pero me ha costado mucho trabajo, así que cuídala mucho.- Pikkoro juntó las manos, y con un ademán hizo aparecer una bola brillante, de un negro medio transparente, que parecía de cristal. Su interior asemejaba nubes o bruma. El namek se puso en cuclillas, y le entregó la bola con mucho cuidado. La bola estaba caliente, pero no le quemó las manos. Las nubes interiores parecieron hacerse más espesas. –Qué... qué es esto? Una bola de cristal?- -Algo así- dijo Pikkoro- se llama palantir. No recuerdo cómo aprendí a hacerla. Si no te entregué una antes fue por que tenías que superar el dolor antes de disfrutarla, y.. no creí que te ayudara verlo... discúlpame si me equivoqué. Además, me tomó 6 meses hacerla. Es... no funciona para cualquiera... se supone que sólo tú puedes usarla, pero... ya te dije para que sirve?- -No, señor. Es para ver el futuro, como las otras bolas de cristal?- Pikkoro se quedó pensativo un momento. –No, no sirve para eso. Te mostraré.- En sus manos apareció otra bola, del mismo tamaño, pero azul oscuro. –Dónde está Lina?- dijo suavemente Pikkoro. Gohan estaba a punto de contestarle que no lo sabía, cuando la esfera se aclaró, y pudo ver la clara figura de Lina charlando con Lanch. –Por qué no ha llegado Dende?- susurro de nuevo. La imagen cambió, y Dende estaba haciendo alguna especie de invocación o hechizo en una sala del templo de Kami Sama. Pikkoro miró a los ojos a Gohan, e hizo desaparecer la esfera azul. –Esa es mía. Te muestra cosas que pasan en el momento que preguntas, y cosas que pasaron, para contestar tus preguntas. Puedes ver a quien quieras, y saber lo que necesites, con sólo formular la pregunta en tu mente, una vez que la actives. Incluso... puedes hablar con los dueños de las otras esferas, si te concentras lo suficiente. Sé que existen al menos otras 2.  Vamos a ver si puedo activar la tuya.- Gohan no entendía el sentido del regalo y se preguntó si no sería nada peligroso. –Extiende tu mano. Ahora pon el palantir en la palma extendida. Cierra los ojos. Dame tu otra mano. Concéntrate. Intenta liberar tu ki hacia tu mano.- Pikkoro tomó la mano que Gohan le ofrecía por la muñeca, y cuando la esfera empezó a brillar de energía, el saiya sintió cómo una herida se abría en su palma al pasar su maestro un fino rayo por ella. La sangre goteó sobre la esfera, y la herida se cerró. La esfera parecía tener vida ahora. –Es tuya ahora, enano. El palantir es tuyo; ése es mi regalo. Para recibir el Suyo, tendrás que usarla.- Gohan abrió los ojos, y miró sorprendido que la bola se había vuelto de un amarillo pálido. -El regalo de quién?- preguntó, intrigado. –No estoy entendiendo mucho, señor Pikkoro. Aparte usted está actuando muy extraño- -Me tienes preocupado. Vamos. Úsala para que yo me pueda despreocupar.- Gohan miró la bola, y no muy convencido, dijo –Qué está haciendo Goten?- La imagen de su hermanito jugando con Trunks se formó, y sonrió. Ni siquiera le había costado trabajo. Pikkoro se levantó, y sonrió. –Ya está. Estarás bien. Voy a ver qué está haciendo Lina, por que luego le da por ponerse a decir cada cosa...- Pikkoro salió del cuarto, y dejó al muchacho con sus pensamientos y el palantir. De pronto, una idea le llegó a la cabeza. ‘Claro! Su regalo! Mi papá! Qué está haciendo mi papá?’ La imagen de Goku se formó muy clara en la bola, con su aureola y su traje naranja. –Papá..- susurró Gohan, con las lágrimas en los ojos. Para su sorpresa, Goku le contestó. –Hola, hijo. Feliz cumpleaños.- El joven apenas si podía creerlo! Pikkoro no le había dicho... recordó que no había oído nada, solo visto. Cómo podía oír a su padre?. Cómo podía oírlo su padre a él? –Yo también tengo uno, Gohan. Pikkoro me dio uno hace varios años. Cómo has estado?- -Papá... yo.. he estado bien. Nació Goten después de que moriste, y hemos estado muy ocupados cuidándolo. Pedí un deseo a Shenlong para que le diera al sr. Pikkoro una novia, pero olvidé que no existían las mujeres en namek. El sr. Pikkoro sí que se puso histérico! Pero ella es muy linda y agradable, y al fin se llevan bien. Me ha ido muy bien en la escuela... mi mamá y yo te extrañamos mucho...- -Y yo a ustedes, hijo. Los extraño muchísimo. Dile a tu mamá que la quiero, de acuerdo? Espero que no hayas descuidado tu entrenamiento...- -No.. no mucho. Je, je, je...- Gohan se puso la mano detrás de la cabeza y empezó a reírse. Goku sonrió. –Bueno, ahora podrás llamarme cada vez que me necesites. Ahora, ve y diviértete! Que cumplas muchos años más, hijo. Los quiero.- La imagen de Goku se fue esfumando, y Gohan se llevó la esfera al pecho, y salió del cuarto. Pikkoro y Lina lo esperaba afuera. Su maestro le alborotó el cabello, y le preguntó. –Te gustó nuestro regalo, enano?- -Mucho, sr. Pikkoro. Gracias... por todo.- Los dos nameks sonrieron, y Pikkoro le pasó el brazo por la cintura a Piccolina. –Gracias a ti, Gohan. Por ella.     

 

... A CORAZÓN

 


 

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